Productividad y trabajo en equipo

El descubrimiento – dice Marcel Proust – no tiene que ver con recorrer nuevos “territorios”, sino mirar con nuevos ojos.

Confieso que el mensaje de Marcel Proust, me hace cada vez más sentido. En su sabia sencillez, nos invita a renovar nuestra mirada e inteligencia, en aquellas oportunidades que están al alcance de nuestra mano. Oportunidades que no pocas veces las dejamos de ver, precisamente porque están a la mano.
Por ejemplo, mirar con nuevos ojos a las personas con las cuales trabajamos, especialmente a aquellas que forman parte de nuestro equipo de trabajo. Incluso comenzando conmigo mismo. Y no estoy hablando de un acto de bondad, que también puede ser. Estoy hablando de ese acto de renovar la mirada sobre nuestro siempre sorprendente y disponible poder creador. Me gusta pensar que no es nuestra capacidad creadora la que se nos agota, sino la mirada la que se nos desgasta. Entonces mirar con nuevos ojos lo que está a la mano, es regalarnos la oportunidad de renovarnos con nuevas sabidurías y no sería raro que nos encontremos con hallazgos insospechados y maravillosos.
La reflexión de Benjamín Zander, un destacado director de orquesta y famoso conferencista, es una experiencia iluminadora. Dijo Zander: ”llevaba ya largos veinte años dirigiendo grandes orquestas. De pronto caí en cuenta que como director de orquesta yo no producía ningún sonido. Yo no hacía sonar ningún instrumento. Eran los músicos los que los hacían sonar y producir la música tal cual la escuchamos…entonces “supe” que todo mi poder como director, descansaba en mi habilidad para hacerlos poderosos a ellos. Después de tantos años, por primera vez me di cuenta que mi trabajo, era despertar el talento y las potencialidades de esas otras personas. Ellos eran los que ejecutaban el maravilloso arte de tocar sus instrumentos y producir la música que nos conmueve con su diversidad y belleza…“
Parodiando a Benjamín Zander, mi hallazgo fue darme cuenta que como jefe, yo no toco los “instrumentos” de la producción. Son otras las manos, las voluntades y los talentos las que lo realizan. Mi tarea como jefe no es operar ni mantener las maquinarias. Mi tarea es despertar el talento y las potencialidades de quienes las operan en cualquiera de sus formas. Y orquestarlas en un saber hacer juntos. Cada cual desde su propia y maravillosa diversidad. Por cierto que ésta no es mi única tarea, pero si aquí no logro resultados, buena parte de las demás tareas y afanes se me quedan en el papel y en los discursos.
Entonces mirar con nuevos ojos a mis colaboradores me da la oportunidad para renovar nuestras inteligencias cooperativas y construir las nuevas maestrías en el hacer, en el pensar, en el sentir y en decir que nos relaciona cuando trabajamos. Me da la oportunidad de integrar sus talentos y voluntades al desafío de lograr mejores estándares en la superación progresiva de metas comunes, alcanzables y valiosas.
El siguiente dibujo es una curva puramente conceptual. Su único propósito es hacer visible que para un mismo proceso fabril o administrativo, existe una relación progresiva entre el “nivel de productividad” y el “nivel de trabajo en equipo” de las personas que lo operan. Si las maquinarias y los materiales son los mismos, quiere decir que la mayor o menor productividad del proceso, se explica únicamente por el mayor o menor nivel de desempeño de las personas que lo operan.

Curva de productividad v/s trabajo en qeuipoUna vez más nos topamos con lo que sabemos. Somos las personas las que hacemos la diferencia. No solamente entre una empresa y otra semejante, sino también dentro de una misma empresa, en épocas distintas. No es raro que tal cosa nos ocurra en uno y otro sentido. En consecuencia podemos postular sin temor a equivocarnos, que una productividad de excelencia, no es sino el resultado de un equipo de excelencia. Y viceversa.

La paradoja de esta cuestión es que personas de alta competencia, no siempre funcionan como equipos de alta competencia. Los ejemplos abundan, donde quiera que miremos. La alta competencia de las personas es necesaria, pero no suficiente. Son las excelencias relacionales en el hacer, en el pensar, en el sentir y en el decir, las que hacen la diferencia. Más o menos habilidades relacionales, significa más o menos productividad. Así lo sabemos desde que Elton Mayo hizo su experimento de Hawthorne, en 1924. Y lo siguen confirmando las investigaciones más recientes de Humberto Maturana (Teoría Biológica del Conocimiento), Rafael Echeverría (Ontología del Lenguaje) y Marcial Losada (Conectividad Positiva).
¿Hay alguna manera de medir las “habilidades relacionales? Medirlas en forma directa en las personas sería impensable. Sin embargo si ponemos nuestra mirada en los procesos, podemos pensar en una propuesta indirecta, pero funcional. Cuando en la operación de un proceso, las habilidades relacionales son deficientes (muchas desinteligencias entre las personas), uno puede apostar que la tasa de tiempo muertos imprevistos, será alta. Y viceversa. Indirectamente la ocurrencia imprevista de interrupciones, desviaciones de calidad o pérdidas de ritmo del proceso, me hace visible la brecha de mejoramiento potencial que depende de las personas, en su condición de equipo de trabajo.
Entonces lo que está a la mano de mi rol como jefe, es aprender y ayudar a aprender a resolver las desinteligencias en lugar donde se generan y por quienes las generan. El talento y la voluntad de las personas, es lo que está a la mano y con ellos, también están a la mano los mejores resultados. Significa atreverme a apostar a la buena fe y a la capacidad de las personas con las cuales cuento. Capacitarlos y contagiarlos con mis visiones y misiones, con mi entusiasmo y ganas que las cosas salgan bien y superen lo esperado. Mi propia buena fe y la autenticidad de mis intenciones serán mis mejores herramientas.

Socio fundador de Progrest. Autor del libro “Productividad Ahora", Ediciones Progrest. Autor del libro “El Despertar de la Rana”, Ediciones Progrest. Autor del libro Gerencia Personalizada, Editorial Universitaria. Autor conceptual y de la metodología de capacitación socio-ontológica. Amplia experiencia industrial en la formación y conducción de equipos interdisciplinarios de operaciones.

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