Sobre la franquicia tributaria y el efecto de la ley sence

Hace algunos días, un destacado empresario en su blog del diario La Segunda, abogó entusiastamente por aprobar la propuesta de reformar la ley Sence. En su desarrollo, hizo el ejercicio de responder correcta e inobjetablemente preguntas abiertas y claramente sensibles… pero también claramente equivocadas. Al respecto, la eterna frase del destacado analista Alvin Tofler (El Shok del Futuro) viene muy bien al caso.Dice Tofler

“Es más importante encontrar la pregunta correcta que encontrar la respuesta correcta a una pregunta equivocada”

… Cuando se trata de un fenómeno social tan entronizado en la economía del país, es altamente irresponsable hacer una pregunta equivocada para vender una solución equivocada. No hay que mirar muy lejos para ver que el camino al desarrollo y a la felicidad, está pavimentado de respuestas brillantes, fantásticas y correctas, pero que responden a preguntas equivocadas. La sola ingeniería de escritorio con su fantasioso respaldo de estadísticas es completamente insuficiente para representar y comprender la evolución sustanciosa y viva de la realidad, ni menos para alumbrar ideas inspiradoras y consistentes para un futuro mejor. Hasta pueden ser muy peligrosas tanto en lo económico como en lo social.

En su comentario, el empresario se pregunta únicamente por la parte vacía del vaso “medio lleno” y en nada por la parte “media llena”… ni menos aún acerca de cómo se ha llenado. También podría haber preguntado por el valor de lo que ha funcionado bien.

Por ejemplo…

  • ¿Qué es lo que ha funcionado bien del Sistema de Capacitación y cuál ha sido su contribución al crecimiento del país?

  • ¿Habría sido posible sustentar la creciente modernización sin una continua actualización de competencias ocupacionales de los 7 u 8 millones de personas que mueven y desarrollan la economía del país?

  • ¿Habría sido posible alcanzar el crecimiento y desarrollo social que hoy lucimos, con el mismo conocimiento que teníamos hace treinta años?

  • ¿Cómo se ha ido formando este enorme, diverso y dinámico equipamiento de destrezas operacionales y estratégicas (el saber hacer) con las cuales el país trabaja, produce y crece?

  • ¿Qué pasará con la economía del país si se discontinúa la franquicia brillantemente creada para mantener actualizada dichas competencias ocupacionales a la velocidad que la competencia lo ha exigido y lo seguirá exigiendo?

Da la impresión que la propuesta de ley, supuestamente basada en gran parte en el Informe de la Comisión Larrañaga, no reconoce este requerimiento ni el desarrollo social que ha tenido lugar, porque sus autores no lo saben ver (o no quieren verlo), ni tampoco lo investigaron apropiadamente. Únicamente reconocen la capacitación formativa y certificación de competencias como instrumentos válidos para el desarrollo del país. Tal cosa es un error técnico, político y económico grave. Si esta propuesta de ley prospera, los únicos que ganarán serán las empresas certificadoras de competencia. No ganarán los trabajadores ni las empresas, ni la sociedad. Más bien todos perderemos y nos empobreceremos de aquella sustancia que genera la prosperidad y el desarrollo social de las naciones.

La razón es simple. No tiene como haber desarrollo ni crecimiento país, sin innovación ni emprendimiento (inversión) y estos no tienen como llegar y prender en las personas, sin aprender en el momento oportuno “el saber hacer” que los hace sostenible. Nos guste o no, el aprendizaje del “saber hacer” es una perpetua carrera que se corre en un mundo real, diverso, dinámico, exigente y que no espera a nadie.

El sistema Nacional de Capacitación y Empleo en general y en especial la franquicia tributaria (con todas sus falencias) ha jugado un rol estructural insoslayable.

Es utópico afirmar que la sola capacitación formativa es el único instrumento que asegurará la inserción laboral, tal cosa no puede ocurrir a menos que vaya acompañada de un crecimiento sustentable de la economía.

Sin crecimiento de la economía no hay promesa de empleabilidad ni movilidad social que valga.

Los ejemplos cercanos y recientes sobran.

De aquí mantener al día el “saber hacer” operacional y estratégico de los trabajadores que mueven y hacer crecer la economía del país, debe seguir siendo una misión de estado. Tanto para responder a la creciente modernización de la economía, como para mejorar consistentemente la inserción laboral y la movilidad social. Y el punto de partida de cualquier desarrollo en estas materias, circunstancialmente comienza por mejorar la productividad y competitividad de las empresa e instituciones. Una cuestión en la cual la tendencia mundial apunta al “saber hacer” cada vez más situacional al contexto. Según la prestigiosa consultora internacional McKinsey, las empresas de nuestro país pueden mejorar su productividad hasta en un 40% mejorando la eficiencia operacional. Un enorme potencial de crecimiento disponible que está a la mano de la gestión, lo cual significa necesariamente especializar los procesos de capacitación tanto formativa como de desarrollo ocupacional. El conocimiento para el desarrollo de estas metodologías está disponible y a la mano.

Creyendo en la buena fe de quienes están trabajando en el diseño de esta reforma, generamos observaciones con la intención de contribuir positivamente a perfeccionar nuestro visionario Sistema Nacional de Capacitación de Capacitación y Empleo. En resumen:

  1. Valoramos y apoyamos la iniciativa de modernizar la conceptuación, los roles y funcionalidad técnica y logística del Sistema Nacional de Capacitación y Empleo. Proponemos específicamente empoderar el rol directivo del Sence en cuanto hacer que el sistema y la institucionalidad funcione bien en la dirección e inspiración correcta, con visión de estado.

  2. Valoramos y apoyamos la idea de profesionalizar la carrera funcionaria de los directivos del Sence. Idealmente independizarlos del gobierno de turno.

  3. Valoramos y apoyamos la iniciativa de fortalecer la capacitación formativa de oficios y evaluar mediante indicadores de competencias.

  4. Valoramos y apoyamos la iniciativa de fortalecer la capacitación a las Pymes y evaluar mediante indicadores de productividad.

  5. Cuestionamos enfáticamente la reciente centralización funcional y administrativa del Sence, por cuanto atenta en contra de la buena fe de propósito y de la autonomía profesional de las regiones, para responder competentemente a la enorme diversidad de situaciones y requerimientos propios de cada región. Proponemos reponer la autonomía de las oficinas regionales.

  6. Cuestionamos enfáticamente la propuesta de franquiciar únicamente en función de la capacitación formativa de competencias. Es un error técnico, político y económico por cuanto desconoce completamente la necesidad mantener y perfeccionar “el saber hacer” situacional de los trabajadores que efectivamente mueven y hacer crecer la economía y el desarrollo social del país. Proponemos mantener el formato, perfeccionar las reglas del juego y propiciar el desarrollo de nuevas metodologías de capacitación acorde con los actuales conocimientos sobre los procesos de aprendizaje situacional de adultos y evaluar mediante indicadores directo o indirectos de productividad.

  7. Cuestionamos enfáticamente la iniciativa que propone funcionar casi exclusivamente a través de Consejos de Competencias Sectoriales, una nueva y costosa burocracia inspirada en la creencia que la inteligencia reguladora del Estado, es superior a la inteligencia generadora de la personas y de las instituciones intermedias. Tal cosa es el preámbulo de la mediocridad del sistema, porque las personas y las empresas perderíamos la libertad de elegir y perseguir responsablemente nuestros sueños de desarrollo, la fuente más poderosa del desarrollo de las naciones. No solamente es una pésima vuelta a pasado sino que además dará lugar a un notable incremento del clientelismo político, escenario en el cual germinan la permisividad y las malas prácticas, enturbiando de perversidad el correcto funcionamiento de los gobiernos. Proponemos de plano descartar esta iniciativa.

Socio fundador de Progrest. Autor del libro “Productividad Ahora", Ediciones Progrest. Autor del libro “El Despertar de la Rana”, Ediciones Progrest. Autor del libro Gerencia Personalizada, Editorial Universitaria. Autor conceptual y de la metodología de capacitación socio-ontológica. Amplia experiencia industrial en la formación y conducción de equipos interdisciplinarios de operaciones.