¿ASFIXIANDO LA INTELIGENCIA DEL EMPRENDIMIENTO?

LA FRANQUICIA SENCE Y SUS ADECUACIONES

Productividad

CAPITAL HUMANO, EL GRAN DESAFÍO

El Sistema Nacional de Capacitación y Empleo es la institucionalidad interdisciplinaria vigente más apropiada y cercana, para responder eficazmente a la enorme diversidad y dinamismo que están demandando los procesos de capacitación formativa y actualización ocupacional para los trabajadores y trabajadoras del país.

Por su parte, el Sence es la entidad rectora que tiene el poder estructural suficiente para inspirar y liderar con visión de estado, la renovación propositiva de un moderno entendimiento filosófico, ético, conceptual y metodológico que le cabe al proceso de capacitación en ejercicio.

Con lo mismo que tenemos, es completamente posible convertir el Sistema Nacional de Capacitación y Empleo, en una institucionalidad de estado, iluminadora y gestionada del conocimiento operacional y estratégico del “saber hacer ocupacional” que crea y mueve la economía y el desarrollo social del país. Sence, Otecs, Otics y Empresas.

Tal cosa es lo que está en el espíritu de la Ley Sence vigente.

La razón de ser de este documento es promover un movimiento intelectual inter sistémico, que renueve nuestros entendimientos e integre nuestros esfuerzos para cumplir con excelencia los resultados que la ley instruye. Concretamente proponemos sistematizar la organización de Congresos Institucionales de desarrollo.

LO IRREFUTABLE

Somos un poco más de 7 millones de trabajadores(as) activos (as) en el sistema. Probablemente superamos los 9 millones si sumamos a los trabajadores(as) informales.

Todos juntos constituimos la gran familia laboral chilena, responsable de producir todos los bienes y servicios que sustentan nuestra economía y con los cuales competimos en los mercados mundiales.

Da lo mismo si lo que producimos es cobre, dulces de membrillos, cuchuflí, leyes, educación, permisos para edificar o software de última generación. Todos juntos, públicos y privados, tejemos la gran red productiva nacional que energiza nuestra capacidad para competir con los mejores y saltar al ansiado desarrollo.

¿Y CÓMO NOS ESTAMOS PREPARANDO PARA COMPETIR CON LA EXCELENCIA NECESARIA?

En las cifras del Sence, el promedio aproximado de personas capacitadas en los últimos años es del orden de 900 mil personas por año. Significa que en promedio, una persona se capacita una vez cada ocho a nueve años.

Puntos más puntos menos, tal cifra es escandalosamente insuficiente para estar al día en el “saber hacer ocupacional” con el cual estamos compitiendo en los mercados del mundo.

Si nos mantenemos en estas cifras, la brecha de aprendizaje con respecto a nuestros competidores desarrollados será cada vez mayor y mayores aún serán sus negativas consecuencias sobre la innovación, el emprendimiento y sobre nuestras capacidades técnicas y relacionales para despegar al desarrollo.

Es irrefutablemente necesario impulsar un gran salto en la cobertura, pertinencia y calidad de la capacitación ocupacional de todos los trabajadores (as) en ejercicio. No menos de 3 millones de personas por año. Menos que eso es seguir retrocediendo.

¿COMO ESTAMOS EN LA CARRERA DE COMPETITIVIDAD?

Nuestra productividad promedio es 2/3 la productividad promedio de los países desarrollados. Estamos compitiendo con una mochila 1/3 más pesada que el promedio de nuestros competidores desarrollados.

Una gran parte de esta brecha de productividad, es atribuible al bajo nivel de expertiz técnica y relacional con la cual nos desempeñamos. Lo confirma fuera de toda duda, el reciente informe PIAAC de la OCDE.

Se ha calculado que podríamos recuperar hasta un 40% de la brecha de productividad si aprendiéramos a trabajar mejor, en lo mismo que hacemos y con lo mismo que tenemos.

CHILE A MEDIAS: NUESTRA GRAN MOCHILA

Trabajamos hartas horas y producimos poco. Por añadidura, lo que producimos no luce por su impecabilidad ni excelencia.

La falta de oficio técnico y relacional es nuestro gran pecado original. Competimos arrastrando una gravitante brecha de aprendizaje, en todos los niveles y en todos los escenarios.

Los ejemplos de nuestro Chile a Medias abundan donde quiera que miremos nuestras obras. Desde hacer una mesa o reparar una gotera doméstica, hasta construir un puente. El Loncomilla, el Cau-Cau o el Chacabuco(BIO-BIO), por nombrar los más conocidos. Ni que decir del funcionamiento del Transantiago o de cualquier oficina pública.

En el ámbito de la capacitación, las modernizaciones son un ejemplo del Chile a Medias. Bien intencionadas pero definitivamente muy lejos de aportar al mejoramiento de la excelencia productiva.

Cada obra mal hecha, se nos convierte en una enorme carga económica para producir lo mismo. Para peor, no pocas veces conspiramos contra nosotros mismos creando y manteniendo conflictos tan inoficiosos como interminables. La lista del Chile a Medias es interminable a lo largo y ancho de país.

¿CÓMO APRENDEMOS A HACER MEJOR LA PEGA?

Capacitándonos, capacitándonos y capacitándonos en el “saber hacer ocupacional”, a todos quienes somos responsables de producir todos los bienes y servicios que sustentan nuestra economía, en la irrenunciable carrera con las economías del mundo.

Desde el oficio operativo más elemental, hasta el oficio más sofisticado de la más alta dirección de la República, pasando por supuesto por el gravitante oficio de quienes responden por la educación de las nuevas generaciones y de quienes legislan sobre la prosperidad y la sana convivencia de la Republica.

No hay otra alternativa ni de corto ni mediano plazo que no sea capacitación y más capacitación.

Capacitar, es la actividad neurálgica del saber hacer ocupacional que activa y moviliza la innovación y el emprendimiento, base ineludible del mejoramiento progresivo de la productividad de un país y de su bienestar.

Sin capacitación de up-grade en el oficio técnico y en el oficio relacional, las personas nos quedamos mentalmente atrapados en la ceguera cognitiva. No saber que no sabemos es la fuente misma de nuestro Chile a Medias.

LO QUE TENEMOS

Contamos con una ley Sence excepcionalmente bien inspirada y con un sistema administrativo y financiero potente, con plena capacidad para aprender a responder al creciente desafío de mantener al día el vertiginoso “saber hacer ocupacional” de todos los trabajadores (as) del país (ANEXO N°1).

Salvo nuestras propias barreras mentales, no tenemos ningún impedimento para que al amparo de la ley vigente, nos lancemos juntos al desafío de convertir el Sistema Nacional de Capacitación y Empleo, en una institucionalidad honorable y señera en la implementación y actualización continua del “saber hacer ocupacional” de las personas que mueven la economía del país.

¿EN QUE ESTAMOS FALLANDO?

Definitivamente no es la ley Sence lo que está fallando. Somos las personas que operamos en el sistema, las que estamos fallando. Seguir haciendo leyes para hacer cumplir la ley, es una penosa, inútil y cara tradición de nuestro Chile a Medias.

  • Estamos fallando en nuestro entendimiento filosófico, ético, conceptual y metodológico involucrado en el proceso de mantener al día, el saber hacer ocupacional de los trabajadores (as) activos e informales, razón de ser de la Ley Sence vigente.

  • Estamos fallando en la obstinada puesta en marcha de costosas regulaciones y sobre regulaciones puramente administrativas, que no aportan ningún valor agregado a la calidad del resultado por el cual existen. Peor aún, es una auto conspiración que nos asfixia la inteligencia emprendedora en la creación de valor.

  • Estamos fallando en la misión fiscalizadora institucional interna, en cuanto a velar sistémicamente, por el sano, fluido y eficaz cumplimiento de la razón de ser de la Ley.

ALCANCES SOBRE EL INFORME DE LA COMISIÓN LARRAÑAGA

El informe de la Comisión Larrañaga sobre la capacitación, es una referencia completamente equivocada con respecto al espíritu de la Ley Sence y la evaluación de sus resultados. El reciente informe PIAAC de la OCDE, le pone una lápida a sus conclusiones más drásticas, particularmente aquellas referidas a la franquicia para los trabajadores(as).

En su voluminoso informe, la Comisión Larrañaga no tomó en cuenta las definiciones básicas establecidas en la Ley Sence vigente. Desconoció completamente la necesidad de mantener al día las competencias en el saber hacer ocupacional de todos los trabajadores (as) en ejercicio, en todos los niveles y en todos escenarios. Discriminatoriamente se ocupa únicamente de valorar la capacitación formativa y peor aún, la reduce peyorativamente para los “trabajadores”.

Tomar este informe como referencia válida porque lo dicen altas autoridades académicas, es tragarse afirmaciones bien intencionadas, pero con fundamentos equivocados. Sus conclusiones son de escritorio y podrían ser hasta correctas en los números, pero miden las premisas equivocadas, que no corresponden ni a la ley ni a la desafiante realidad del país.

Tanto la educación formal como la capacitación formativa para el trabajo, son únicamente el punto de partida para entrar a la capacitación en el saber hacer ocupacional, que la ley taxativamente instruye para todos los trabajadores del país.

SENCE HOY

En el tiempo y con las mejores intenciones, las autoridades del Sence han venido introduciendo adecuaciones tendientes a mejorar el control y la eficacia de los programas de capacitación bajo su jurisdicción.

Tales adecuaciones se han venido configurando únicamente bajo los criterios técnicos de apoyo a la capacitación formativa convencional. No han reconocido que el proceso de actualización de competencias ocupacionales para los trabajadores (as) activos en ejercicio, requiere criterios técnicos y metodologías especializadas, distintas de las convencionales. Ver Anexo 2.-

Buena parte de estas adecuaciones, son profundamente restrictivas para los OTECs y van en contra de propiciar la investigación y desarrollo metodológico que responda más exitosamente a las demandas de aprendizaje requeridos por la vertiginosa evolución de las competencias ocupacionales. Los OTECs y sus respectivos colaboradores, son las entidades responsables de ejecutar exitosamente la razón de ser de la ley Sence y en consecuencia, son los llamados a estar en la frontera del conocimiento en esta materia.

En la raya para la suma y a pesar de los esfuerzos públicos y privados, la cobertura, calidad y pertinencia de la capacitación formativa y de la capacitación ocupacional, no ha logrado despegar satisfactoriamente en conformidad a los desafíos de desarrollo productivo y social del país.

MISIÓN DE DESARROLLO

Quienes integramos el Sistema Nacional de Capacitación y Empleo, debemos hacernos cargo de responder a la Ley integrando nuestros esfuerzos para convertirlo en una potente y moderna institucionalidad de estado, iluminadora y generadora del conocimiento operacional y estratégico del “saber hacer ocupacional” que crea y mueve la economía y el desarrollo social del país.

De aquí entonces que sistematizar la organización de congresos interdisciplinarios en los que puedan tener lugar la confluencia del saber hacer ocupacional que nos toca a quienes somos los protagonistas del sistema, surge como una misión de estado que le cabe el Sence liderar.

Sin perjuicio del eventual desarrollo de esta misión de estado, es urgente que las autoridades del Sence acojan el estudio de simplificaciones de alta pertinencia. Por ejemplo:

  • Ampliar el “giro único” de las OTECs a las fases de diagnostico, diseño y ejecución de programas de alta pertinencia al oficio, a fin liberar la inteligencia emprendedora e innovadora. Las OTECs, son las instituciones ejecutantes de terreno, que más conocen la enorme diversidad, extensión y dinamismo de los requerimientos de actualización de las competencias ocupacionales. Para tal efecto, los nuevos conocimientos científicos y metodológicos, están a la mano.

  • Fortalecer la gestión propositiva de la Unidad de Fiscalización Sence, a fin de reducir las permisividades funcionales y resguardar el cumplimiento de la ley en cuanto a cobertura, calidad y pertinencia.

  • Simplificar radicalmente la Norma Chilena 2728, mediante directrices Sence directamente enfocadas a asegurar la calidad y alta pertinencia en la ejecución de la capacitación formativa y de actualización ocupacional para trabajadores. La actual norma y la anunciada, son enormemente distractoras de recursos financieros y administrativos que no aportan valor al propósito de la ley.

  • Restituir el rol protagónico que inexcusablemente le cabe a la Unidad de Fiscalización del Sence, en cuanto supervisar el cumplimiento normativo de las OTECs y en cuanto a vivenciar la realidad experimental evolutiva de los procesos de capacitación. Tal figura es un positivo acoplamiento que tiene la gran ventaja de eliminar la participación inoficiosa y cara de terceros (OCS) cuya intervención no aporta a la creación de valor al sistema.

  • Modernizar la pertinencia del modelo de codificación Sence, en conformidad al enorme dinamismo y diversidad de los requerimientos de capacitación formativa y ocupacional del país.

¿Y LAS PYMES?

Las Pymes son el mayor semillero del emprendimiento y movilidad social del país siendo la mayor fuente de demanda ocupacional del país. Las Pymes Nacen inspiradas para crecer y convertirse en una realidad sólida y solvente.

La gran mayoría de las Pymes forman parte de la cadena de valor de las empresas exportadoras, tanto en manufactura como en servicios

En consecuencia mejorar su productividad y competitividad es mejorar la capacidad del país para competir en los mercados mundiales.

En la mayoría de las Pymes, el modelo de negocios y su información clave están casi en un 90% estructurados en la mente del empresario o dirigente gestor.

En consecuencia, desarrollar la curva de aprendizaje organizacional técnico y relacional sobre el negocio de cada PYME, es un desarrollo de alto potencial para la economía del país.

  • La gran mayoría de las Pymes no hacen uso de la franquicia tributaria de capacitación por algunas de las siguientes causas:

  • El 1% es muy bajo y el costo empresa es usualmente alto e inmediato. La burocracia es compleja de realizar y altamente castigadora.

  • La capacitación convencional usualmente ofertada, no tiene un retorno atractivo de corto plazo.

  • En la gran mayoría de los casos, las Pymes se han creado y desarrollado en forma inorgánica con una alta demanda ocupacional en contingencias operativas de supervivencia, principalmente. La tendencia generalizada es postergar la innovación de prácticas y tecnologías.

¿POR QUÉ NO REUTILIZAR LOS EXCEDENTES ANUALES DE LA FRANQUICIA PREFERENTEMENTE PARA FINANCIAR LA CAPACITACIÓN DE LAS PYMES?

Se le daría un uso virtuoso a un recurso establecido en la ley y generado por los trabajadores activos, beneficiando el desarrollo de las competencias ocupacionales de los trabajadores activos de las Pymes.

  • Se restablece y regula el rol asesor de las Otics a las pequeñas empresas. En su origen fueron creadas para “suplir” la falta de departamentos de capacitación en las pequeñas empresas.

  • Se hace posible atender una imperiosa necesidad, no resuelta hasta ahora, de fortalecer la gestión de innovación y emprendimiento de las Pymes y con ellas desarrollar el empleo y la movilidad social.

  • Se propicia el desarrollo de metodologías de capacitación específicas para mejorar la productividad y competitividad de las Pymes, en el corto plazo.

  • Se propicia el desarrollo de materias de capacitación específicas para mejorar sus capacidades de innovar y emprender la modernización continua de prácticas y tecnologías.

ANEXO 1.- EXTRACTO LEY SENCE VIGENTE

El sistema de capacitación y empleo que establece esta ley tiene por objeto promover el desarrollo de las competencias laborales de los trabajadores, a fin de contribuir a un adecuado nivel de empleo, mejorar la productividad de los trabajadores y las empresas, así como la calidad de los procesos y productos.

Se entenderá por capacitación el proceso destinado a promover, facilitar, fomentar, y desarrollar las aptitudes, habilidades o grados de conocimientos de los trabajadores, con el fin de permitirles mejores oportunidades y condiciones de vida y de trabajo y de incrementar la productividad nacional, procurando la necesaria adaptación de los trabajadores a los procesos tecnológicos y a las modificaciones estructurales de la economía.

Las políticas de capacitación y de fomento del empleo y las acciones del sistema deberán formularse y llevarse a cabo de acuerdo con las necesidades de modernización productiva de la economía del país, sobre la base de los requerimientos y posibilidades del mercado de trabajo y de las necesidades de los trabajadores.

La formación conducente al otorgamiento de un título o un grado académico es de competencia de la educación formal, regulada en conformidad a las disposiciones de la ley Nº 18.962, Orgánica Constitucional de Enseñanza, y no puede ser objeto de LEY 19765 financiamiento a través de la franquicia tributaria Art. 1 Nº 1 establecida en la presente ley. D.O. 02.11.2001

No obstante lo señalado en el inciso anterior, podrán ser objeto del financiamiento establecido en el artículo 36 de la presente ley, los módulos de formación en competencias laborales acreditables para la formación de técnicos de nivel superior, conducentes a título técnico que sean impartidos por los Centros de Formación Técnica autorizados por el Ministerio de Educación, así como también, aquellas actividades destinadas a realizar cursos de los niveles básicos y medios, para trabajadores, en la forma y condiciones que se establezcan en el reglamento.

ANEXO N°2 – ESQUEMATIZACION DE LA COBERTURA DE CAPACITACIÓN

Las modernizaciones del Sence 2016

Socio fundador de Progrest. Autor del libro “Productividad Ahora", Ediciones Progrest. Autor del libro “El Despertar de la Rana”, Ediciones Progrest. Autor del libro Gerencia Personalizada, Editorial Universitaria. Autor conceptual y de la metodología de capacitación socio-ontológica. Amplia experiencia industrial en la formación y conducción de equipos interdisciplinarios de operaciones.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*

Top